La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel, frecuente en los perros cuyo signo principal es el picor (prurito,) debido a una reacción de hipersensibilidad (alergia,) ante ciertas sustancias (antígenos) que hay en el ambiente.

¿Porqué es alérgico? Por un lado, existe una alteración del sistema inmunitario, el perro atópico reacciona anormalmente ante sustancias que son inofensivas en perros sanos. Por otro lado, existe una alteración en la barrera cutánea que predispone a la penetración de los alergenos y desarrollo de la enfermedad.

Suelen ser alérgicos a los ácaros, al polvo y al polen. Con menor frecuencia a hongos ambientales, epitelios e insectos.

El diagnóstico es clínico y se basa en la historia del animal, sus síntomas y después de descartar de otras enfermedades que cursan con prurito (dermatitis por picadura de pulga, reacción adversa a los alimentos, sarna, etc…) Existen test para su identificación, pero no se usan para el diagnóstico, sólo se utilizan cuando se quiere controlar la enfermedad con vacunas.

¿Cómo son los síntomas? El signo más importante es el picor. Los propietarios comienzan a observar que su perro se rasca mucho, se roza contra objetos la cara, pabellones auriculares, se lame los pies y manos… Este picor puede ser continuo o aparecer en ciertas épocas, cuando el alergeno está presente en el ambiente. Normalmente los síntomas aparecen entre el primer y tercer año de vida.

Como consecuencia del rascado continuo, comienzan a aparecer lesiones en la piel: calvas (alopecia,) pelo quebradizo, enrojecimiento primero (eritema) y oscurecimiento posterior (hiperpigmentación,) escamas, úlceras…

La piel debilitada por el rascado, es propensa a padecer infecciones causadas por bacterias y levaduras que colonizan las lesiones. Así se agrava el cuadro clínico de un perro atópico.

¿Cual es el tratamiento de un perro alérgico? La dermatitis atópica es una enfermedad controlable, pero no curable, necesita tratamiento de por vida.

El objetivo del tratamiento es evitar o disminuir el prurito con una o varias medidas:

Glucocorticoides: su eficacia está demostrada. El protocolo a utilizar es individualizado para cada paciente y es el veterinario quien debe instaurarlo para que sea efectivo y seguro, ya que no está libre de efectos secundarios a largo plazo.

Ciclosporina: Presenta menos efectos secundarios que los glucocorticoides, aunque a un coste mayor, hoy día es el tratamiento de referencia.

Baños con champús especiales: Son muy ventajosos para el animal. Con ellos se disminuye directamente la cantidad de alergeno que tiene en su pelo y piel. El baño tiene propiedades antipruriginosas y calmantes. Es importante que el último aclarado sea con agua fría y evitar el uso de secadores tras el baño, por lo menos con aire caliente.

Ácidos grasos: Ayudan a mantener la capa protectora de la piel y a disminuir la dosis de fármacos pero para obtener resultados deben administrarse durante un periodo largo, mínimo 2 meses.

Inmunoterapia: conocida popularmente como “vacuna contra la alergia” consiste en aplicar un protocolo de inyecciones al animal, que contienen cantidades bajas del alérgeno, para reducir la reacción del paciente a la exposición natural. Sin embargo, la eficacia es dudosa. A grandes rasgos, la inmunoterapia es eficaz en aproximadamente solo el 30% de los pacientes.

Un diagnóstico y tratamiento a tiempo, evitará sufrir infecciones de piel resistentes, aumentando claramente la calidad de vida de nuestras mascotas.

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